Cómo te puede ayudar el mindfulness

¿Te has parado a pensar cuántas tareas desarrollas al mismo tiempo? En el trabajo, todavía no has terminado de rellenar aquel informe cuando un e-mail te interrumpe. Da igual que sea o no importante, el aviso que aparece en pantalla ya ha conseguido distraerte. El multitask es una de las constantes de tu día a día y no parece tener remedio.

Esto no solo ocurre en tu vida profesional: en tu tiempo libre también haces muchas cosas a la vez, y las no tan nuevas tecnologías tienen mucho que ver. El smartphone nos acompaña en los viajes, en el gimnasio, en las quedadas con amigos… Quizá ya te hayas dado cuenta de que intentar abarcar tantas tareas, en el fondo, te vuelve menos eficiente.

Lo cierto es que tu caso no es único: cada vez más gente se está planteando los efectos de la multitarea en su día a día, que básicamente se traducen en una menor capacidad de concentración y una mayor dificultad para desconectar en los ratos de ocio y en vacaciones. Para recuperar la atención plena, una disciplina en auge es el mindfulness.

Qué es el mindfulness

El mindfulness es una técnica psicológica que busca la máxima concentración mediante la atención plena. En otras palabras, te enseña a vivir con la conciencia plena para hacer frente a las distracciones. Cantantes como Madonna y actrices como Angelina Jolie practican este método, que gana cada vez más adeptos.

Aunque tiene reminiscencias budistas, el mindfulness surgió en los años 70 de la mano de un profesor de medicina de Massachusetts, Jon Kabat-Zinn. Su propósito era reducir el estrés en pacientes crónicos a través de la meditación. Pronto se probó la eficacia de la técnica en el campo profesional y Google la aplicó a sus empleados. El ingeniero Chade-Meng Tan les enseñó a meditar y popularizó esta disciplina.

Con el objetivo de lograr la atención plena, se propone un entrenamiento mental que tiene múltiples posibilidades.

Uno de los ejercicios más conocidos del mindfulness es el de coger una uva y experimentar con ella utilizando varios sentidos. Primero, obsérvala con detenimiento; luego, tócala con los ojos cerrados para apreciar su textura; por último, saboréala. Esta acción tan sencilla de mindfulness se utiliza para enseñar a la mente a concentrarse en el momento presente.

Existen otras actividades que te ayudan a entrenar la disciplina del mindfulness, como respirar profundamente concentrándote en los movimientos del diafragma –algo que puedes hacer, por ejemplo, a primera hora de la mañana o antes de acostarte– o pintar y colorear, para que fijes toda tu atención en un solo objetivo.

Sin embargo, estas no son las únicas. Otro ejercicio del mindfulness consiste en focalizar toda tu atención en tu respiración cada vez que percibas una señal del entorno. Concéntrate, por ejemplo, en los movimientos de tu diafragma cada vez que oigas el claxon de un coche; así, conseguirás reducir el estrés que este ruido pueda producirte.

También puedes practicar lo que se conoce como la observación de los pensamientos. Relájate y espera a que surjan: identifícalos y déjalos pasar. Muchos de ellos aparecen de forma inconsciente y nos generan ansiedad: percibirlos y clasificarlos puede hacernos sentir mucho mejor.

Beneficios y aplicaciones del mindfulness en la vida cotidiana

En general, el mindfulness aporta un sinfín de beneficios a quienes lo practican: disminuye el estrés y la ansiedad, reduce la sensación de cansancio, y también mejora tu memoria y tus relaciones personales. Además, en el mundo laboral esta técnica de desconexión también tiene aplicaciones que pueden ayudarte a ser más productivo. Nada mejor que dedicar el menor tiempo posible a acabar las tareas pendientes, ¿verdad?

Otra de las bases de la filosofía de la atención plena es la llamada autoobservación desapegada. Consiste en darse cuenta de los procesos que realiza nuestra mente para verlos con distancia.

El mindfulness es útil, entre otras cosas, para aumentar el autoconocimiento, mejorar la capacidad de relajación, enfrentarse a las complicaciones del día a día, facilitar el sueño, etc. Existen multitud de cursos, tanto presenciales como on-line, para aprender esta popular disciplina. Algunos incluso son totalmente gratuitos.

Centros como PNL en Barcelona o Nirakara en Madrid ofrecen cursos de mindfulness. Una alternativa es utilizar las apps que permiten practicar mindfulness desde tu casa. Es el caso de Mindfulness Bell, con un funcionamiento sencillo: tienes que tocar una campana de forma periódica e indicar qué estás haciendo en ese instante y cómo te sientes. Otra app de mindfulness es Conscious, que propone una acción diaria para desarrollar la atención plena.

Si en tu vida cotidiana tienes la sensación de que no llegas a todo, te animamos a probar el mindfulness y a descubrir todos sus beneficios.

Si en cambio ya dominas el mindfulness y lo que quieres es aprender a vender tu idea de negocio a alguien interesado en impulsar tu proyecto, pásate por el postCómo hacer un buen elevator pitch”.