ECONOMÍA, AHORRO Y FINANZAS

Economía colaborativa: 5 ejemplos de modelos de negocio

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Ya no se trata de tener, sino de compartir. La economía colaborativa, que se basa en el consumo cooperativo o en común, gana puntos gracias a las posibilidades que ofrece la tecnología. Ya sea abaratando los viajes, facilitando un alojamiento más auténtico o poniendo en contacto a estudiantes que necesitan una ayuda para aprobar con profesores de repaso, esta nueva economía crece y va adentrándose en cada vez más sectores. Así es esta nueva forma de consumir. Te presentamos algunos ejemplos de economía colaborativa.

Economía colaborativa, la nueva forma de consumir

Airbnb o cómo revolucionar la forma de alojarse

El servicio de alojamiento para estancias cortas Airbnb, emblema de la economía colaborativa, nació en San Francisco hace apenas nueve años. Allí, en la ciudad que se ha convertido en la cuna de las start-ups de la costa oeste estadounidense, tres jóvenes emprendedores –Brian Chesky, Joe Gebbia y Nathan Blecharczyk tenían problemas para pagar el alquiler ante los precios crecientes. Al enterarse de que el siguiente fin de semana se celebraba una conferencia en la población, idearon una plataforma para que los congresistas pudieran alojarse sin tener que acudir a hoteles, en casas particulares.

El proyecto, llamado por aquel entonces Airbed & Breakfast, como contaron dos de los fundadores en el Mobile World Congress del 2014, logró un éxito contundente, y en la actualidad ya suma 2,25 millones de alojamientos repartidos por todo el mundo. El modelo de negocio de Airbnb se basa en cobrar una comisión por cada transacción, tanto a los huéspedes como a los anfitriones, y la buena marcha de la plataforma ha llevado a otras empresas como la española BeMate a replicar la idea.

Uber: la app que ha puesto patas arriba el transporte de viajeros

Si en el terreno turístico Airbnb es un referente de la economía colaborativa, en el sector del transporte de viajeros Uber no tiene rival. La app, que también vio la luz en San Francisco, convierte a gente corriente en conductores de taxi. Reservas un coche desde la aplicación, el vehículo viene a recogerte y pagas con el móvil. Esta empresa ha soliviantado al sector del taxi en numerosas ciudades y en España busca la manera de esquivar la prohibición.

El éxito de Uber se debe a que proporciona a sus conductores una fuente de ingresos alternativa y su negocio proviene de las comisiones que estos pagan por sus ganancias. La empresa ha probado suerte con otros negocios, como el del envío de comida a domicilio con UberEats, y su flota de conductores sigue creciendo.

Sharing Academy: clases de repaso para universitarios

La economía colaborativa también ha llegado al ámbito académico. A menudo, los universitarios necesitan un refuerzo en alguna asignatura para poder llegar limpios a final de semestre. En Barcelona, unos emprendedores vieron un nicho de mercado en esta necesidad y crearon Sharing Academy, una web que pone en contacto a universitarios que ofrecen clases de repaso con otros que las requieren. Este servicio ganó los Mobile Premier Awards que se entregaron en el MWC este año y recibe cada día cerca de 6.000 visitas.

El modo de uso es sencillo: accedes al portal, seleccionas tu universidad y tu carrera, y te aparece en pantalla el listado de profesores disponibles. Para garantizar que los que dan clases estén capacitados, la web pide referencias: hace falta mostrar las notas de la asignatura que se quiere enseñar.

Viajar compartiendo gastos con BlaBlaCar

Surgido en Francia en el 2009, el servicio BlaBlaCar pone en contacto a viajeros que tienen que hacer un mismo trayecto en coche para que compartan gastos de gasolina (y algo de conversación). Además, el hecho de viajar juntos ayuda a reducir la contaminación de los vehículos, por lo que esta opción tiene una cara B sostenible. El negocio de esta compañía, como en el caso de Airbnb o Uber, proviene de las comisiones que se cobran a los viajeros.

Compartir mesa y mantel

La quinta iniciativa de economía colaborativa que te presentamos nació en Holanda. Se trata de Shareyourmeal, que en nuestro país recibe el nombre de Compartoplato. La idea es invitar a gente a comer a tu casa. El único requisito para visitar casas ajenas en busca de sus propuestas gastronómicas es encontrarse cerca: como en otras apps con geolocalización, puedes encontrar a usuarios en un radio máximo de 1,5 km. Entre otras ventajas, este servicio te permite no malgastar comida, ahorrar en gastos y –no menos importante– conocer gente.

Lo que queda claro tras presentarte estas iniciativas es que parece poco probable que algún sector se resista a los encantos de la economía colaborativa, que tiene en el consumo compartido y la optimización de recursos una de sus bazas.

El auge de la economía colaborativa es un cambio en el consumo fomentado por los millennials. Si quieres conocer otras formas con las que nuestra generación está impulsando nuevas pautas de consumo, consulta nuestro postAsí han cambiado el consumo los baby boomers millennials”.

Por Equipo Imagin

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