OCIO Y VIAJES

¿Es The Leftovers una de las mejores series de los últimos tiempos?

Muchos años han pasado desde cambió la forma de hacer televisión con el estreno de Los Soprano, la serie que nos cogió a todos con el pie cambiado y que marcó un antes y un después en la historia de la producción televisiva. Con Tony Soprano comenzó lo que ahora se ha denominado como “la tercera edad de oro de las series de televisión”.

 

Durante este tiempo hemos asistido al estreno de grandes series, productos de gran calidad, pero quizá la última gran joya catódica es The Leftovers, para muchos la mejor serie de la última década. The Leftovers es única, que vino y se fue casi sin hacer ruido, alejada del alboroto mediático de otras series, porque eso desde luego no va con ella.

 

Sus tres temporadas son una auténtica obra maestra que ha dejado rendidos a crítica y público, convirtiéndola desde sus inicios en una serie de culto que ha maravillado a todo aquel privilegiado que ha tenido la suerte de disfrutar de sus episodios.

 

¿De qué va The Leftovers?

El punto de partida de The Leftovers es un episodio piloto que no tiene desperdicio, con una puesta en escena espectacular y un aroma de ciencia ficción que consigue enganchar desde el principio.

 

El 2 % de la población mundial desaparece súbitamente de la faz de la Tierra, ante el asombro de las personas que se quedan intentando recomponerse del duro golpe que supone perder a sus seres queridos: familiares, amigos, compañeros de trabajo, etc.

 

Por supuesto, esta es solo la anécdota que acompaña al espectador durante tres únicas temporadas. El equipo de The Leftovers —liderado por Damon Lindelof, el verdadero genio tras la cortina de la serie Perdidos, y Tom Perrotta, el autor de la novela en que se inspira la serie y que colabora en los guiones— tuvo muy claro desde el principio la historia que quería contar. Sin alargamientos burdos o innecesarios que solo responden a la tiranía de las audiencias. Tres temporadas, nada más y nada menos, las suficientes para descubrir el viaje iniciático que realizan Kevin, Nora y otros personajes.

 

Desde luego, la valentía de emplear tres temporadas únicamente para contar esa historia es algo digno de mencionar, ya que es poco común en nuestros días. Como ya hemos dicho, The Leftovers es una serie diferente.

 

 

El viaje de los perdidos

Más allá de la anécdota argumental, The Leftovers es una serie dramática e intimista que se centra en lo sobrante (traducción literal de la palabra inglesa leftovers), es decir, en el drama interior de unos personajes que no terminan de encontrar su lugar en el mundo tras la pérdida de aquellos a los que más quieren.

 

Las similitudes con Perdidos, la otra serie de Damon Lindelof, son evidentes. En aquella también se preocupaba por indagar en el alma de unos personajes inolvidables que se hallaban perdidos, no en la isla, sino en el mundo y en la sociedad que les había tocado vivir.

 

En este caso tenemos a Kevin Garvey, el clásico sheriff de un pequeño pueblo ficticio llamado Mapleton, interpretado magníficamente por Justin Theroux (Inland Empire, Mullholand Drive, American Psycho), que posee unas dotes claras de liderazgo que incluso pueden hacer pensar que él es el elegido para algún plan místico o religioso. Desde el primer episodio deberá luchar contra los monstruos que guarda en su armario, sus traumas, y los fantasmas de su pasado que lo atormentan (en ocasiones, de forma literal).

 

A su lado, Nora, una mujer que pierde en el extraño suceso a su marido e hijos. La interpreta una cada vez más reconocida Carrie Coon, que también realiza un papelón en la tercera entrega de la serie Fargo. Actriz polivalente y capaz de enfrentarse a cualquier registro, prácticamente ella sola lleva el peso narrativo de toda la serie.

 

Pero hay muchos otros personajes como el reverendo Matt (Christopher Eccleston), que protagoniza algunos de los episodios más emotivos y recordados, o los hijos de Kevin, Tom y Jill Garvey, interpretados por los sensacionales Chris Zylka y Margaret Qualley, respectivamente.

 

Ambos son la punta de lanza de un reparto coral, con personajes carismáticos y misteriosos que mantendrán atrapado al espectador durante este viaje interior y explícito hacia varios lugares de Estados Unidos y de la siempre enigmática Australia.

 

Los giros de guion y las sorpresas son continuas, pero sin caer en trasnochados subterfugios que ya no engañan a nadie. La historia de estos personajes se va cocinando a fuego lento, poco a poco, como las cosas realmente importantes de la vida —y edulcoradas, eso sí—, con elementos de ciencia ficción que harán las delicias de los amantes del género.

 

No olvidemos que la serie se encuadra dentro del más puro género Ci-Fi y muchos temían que las diferentes tramas y misterios que se plantean en cada momento quedaran sin resolver. Algo que ya ocurrió, según algunos seriéfilos, con el controvertido final de Perdidos.

 

The Leftovers plantea muchas incógnitas y, desde luego, no todas ellas se cuentan de forma explícita. El verdadero arte es aquel que conmueve, que no necesita explicaciones ni argumentaciones.  ¿O acaso se puede explicar un poema?

 

Max Richter y la música de The Leftovers

 

Todo ello, narrado de forma pausada, rítmica, sin grandes alardes de escenas de acción, ya que a Lindelof le preocupa mucho más la introspección de unos personajes perfectamente diseñados. El tempo lo va marcando, sin duda, otro de los elementos más importantes de la serie: la música.

 

Como banda sonora, la enésima obra maestra de Max Richter y sus melodías de piano, que están presentes prácticamente en cada momento, que nos acompañan y hacen sobrecogernos en el sofá de nuestra casa. Sin la música y la ambientación de Richter no estaríamos ante la obra de arte que sin duda es The Leftovers.

 

 

Al igual que ocurre en otros de sus trabajos como en La Llegada (Dennis Villenueve) o en el episodio “San Junípero” de la tercera temporada de Black Mirror (uno de los mejores de esta serie de antología), sus melodías cargadas de melancolía son un personaje más y nos ayudan a entender por lo que deben estar pasando esos personajes, en busca de respuestas, en busca de una felicidad que parece les ha sido negada en un mundo que les ha dado la espalda.

 

Conclusión

Para terminar esta crítica de The Leftovers, comentar que sabe aunar, como pocas series, las tramas llenas de cliffhangers del género de ciencia ficción con el intimismo y la pausa sosegada del drama, asomándose al alma de unos personajes que enseguida empatizan con el espectador.

 

Cada temporada es un pequeño regalo, con tramas muy diferentes y que ahondan en temas diversos.

 

En la primera temporada tenemos como leitmotiv una extraña secta denominada “Los Remantes”, en la que no dudan en fumarse todo lo que está escrito, mientras hacen un misterioso voto de silencio. Para ellos el fin del mundo está cerca, ¿o acaso no ha llegado ya?

 

En la segunda temporada, la acción se traslada a un misterioso pueblo denominado Milagro en el que no consta ningún caso de desapariciones. Lo extravagante de los personajes que descubriremos nos recuerda a esa mirada lynchiana de Twin Peaks, y a esos “no lugares” en los que aparentemente nunca ocurre nada.

 

Y en la tercera temporada, un viaje a las antípodas australianas, con altas dosis científicas y religiosas, y la pregunta de si todo esto habrá sido un castigo de Dios. Porque, de nuevo, al igual que en Perdidos, la ciencia y la religión van de la mano, aunque por caminos opuestos.

 

Si eres de los muchos que todavía no se han asomado a The Leftovers, deja todo lo que estés haciendo y sumérgete en una serie única en su especie.

 

No busques explicaciones literales y déjate llevar por este viaje maravilloso. The Leftovers es un acto de fe, un juego en el que tendrás que creer y confiar en las premisas que te presenta Lindelof. En definitiva, The Leftovers es una preciosa historia de personajes que se encuentran, una historia de segundas oportunidades.

Por Sergi Soria Puig

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