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Heridas abiertas o cómo diseccionar la América más profunda

heridas abiertas sharp objects

HBO ya está recogiendo los elogios de crítica y público de su serie Sharp Objects (en español, Heridas abiertas), la que sin duda era una de las grandes apuestas de la cadena para este 2018. Quizá ha pasado algo desapercibida para el gran público, puesto que se estrenó en pleno verano, cuando las pulsaciones de los seriéfilos están más bajas. Pero no nos engañemos, Sharp Objects no es una serie destinada a un público masivo, es un gusto adquirido que se debe aprender a paladear poco a poco.

 

La serie está basada en la novela homónima de Gillian Flynn, que cuenta sus tres novelas por exitosas adaptaciones. Sin ir más lejos, su última publicación, Perdida, fue adaptada por el gran maestro David Fincher e interpretada por Ben Affleck.

 

El thriller policíaco está de moda, sobre todo por la difusión que Netflix está haciendo de muchísimas series de este tipo, algunas de producción propia –como Mindhunter u Ozark– y otras en las que solo ejerce como distribuidora.

 

Y HBO ha hecho lo propio con Sharp Objects, que sigue perfectamente los cánones de la nueva novela negra. Un género renovado que consigue adeptos cada día y que se aleja de la trasnochada idea de que el género, mal llamado policíaco, es simplemente una idea de polis y asesinos. De hecho, ya lo consiguió con The Night Of, una de las mejores series de los últimos años.

 

Si algo nos enseñaron las novelas que vinieron del frío, las novelas representativas del nordic noir con Stieg Larsson a la cabeza, es que la dimensión de este tipo de historias es mucho mayor de lo que se presuponía. La investigación policial se convierte ahora en un mero vehículo para narrar otro tipo de argumentos que interesan más al escritor, pero sobre todo al lector o a la audiencia. Sus debilidades, sus sentimientos, sus deseos y frustraciones, sus problemas sentimentales y familiares.

 

 

Sharp Objects es una historia contada
en pequeños vistazos que siempre queman.
Ben Travers,
IndieWire

 

 

Sharp Objects reúne todo esto y mucho más, y quizá supone un paso más allá de todo este nuevo movimiento que estamos comentando. Porque nos adentramos en una atmósfera asfixiante que nos va atrapando y consumiendo, pero lo hace con una delicadeza sutil que prácticamente no percibimos. Y por supuesto, con una belleza solo a la altura de las producciones bajo el sello HBO. Sharp Objects es bella, brutalmente bella, incluso poética en ocasiones, pero con una belleza que del mismo modo te aprisiona y te corta.

 

Sinopsis de Sharp Objects

La serie es un domestic noir que nos cuenta como Camille Preaker, una reportera de un periódico venido a menos de la gran ciudad, es enviada por su editor a cubrir unos misteriosos asesinatos de niñas en su pueblo natal, la localidad de Wind Gap.

 

Camille tendrá que enfrentarse a una dura investigación para descubrir si estamos ante un asesino en serie, al tiempo que tiene que lograr frenar los fantasmas de su pasado que piden abrirse paso en su atormentada mente, que la llevó en su juventud a descender a los infiernos de centros psicológicos y a vivir episodios de autolesiones que todavía marcan cada rincón de su cuerpo. Heridas físicas y mentales que creía cerradas, pero que vuelven a brotar tras reunirse de nuevo con su madre en el hogar familiar.

El enfrentamiento con su madre Adora, de una personalidad posesiva y con un claro talante de maltratadora psicológica, pondrá a prueba a la protagonista en lo que es el punto fuerte de la serie. ¿Está preparada Camille para afrontar de nuevo esta situación traumática?

 

Todo ello, con el telón de fondo de un pueblo que sigue anclado en el pasado, en plena guerra secesionista y cuya represión cultural oprime las libertades de sus habitantes, que buscan cualquier salida como válvula de escape.

 

Los estudiantes que acuden al instituto con ropas recatadas se convierten en salvajes consumidores de drogas, y los ciudadanos modélicos machacan su hígado en la barra del bar entre un cúmulo de infidelidades. En Wind Gap nada es lo que parece y la atmósfera densa que emana de las calles de la ciudad se va trasladando hasta el sofá de nuestras casas para crear una sensación de claustrofóbica tensión.

 

Sharp Objects te succiona y hace difícil mantenerse
lejos de su mundo una vez que quedas enganchado.
Terry Terrones, Colorado Spring Gazette

 

 

Por supuesto, todo ello es responsabilidad de Jean-Marc Vallée, director de cintas tan interesantes como la imprescindible Café de Flore, Dallas Buyer Club o C.R.A.Z.Y. Vallée se hace cargo de la dirección de los ocho episodios que conforman la serie e imprime su particular forma de ver el mundo en cada plano.

 

Por ejemplo, son magistrales los flashbacks que nos muestran los tormentos internos de la protagonista, a modo de fugaces recuerdos que la retrotraen a momentos traumáticos de su infancia. Planos fugaces que  asemejan los pensamientos que todos tenemos en fracciones de segundos cuando cualquier situación nos evoca a otra.

 

Y espectaculares, por supuesto, las tres actrices que soportan la mayor carga de la narración. Suyas son las mejores escenas de la serie, sobre todo cuando todas ellas comparten un mismo plano. Sin embargo, no hay que dejar de mencionar al resto de un reparto coral en el que los ciudadanos del pueblo nos recuerdan a cada momento que en Estados Unidos todavía hay algunas heridas sin cicatrizar.

 

 

Adams es maravillosa, da una actuación como una herida abierta,
luego de que el daño ha sido provocado,
pero antes de que empiece a doler, antes de que la sangre comience a brotar.
Sonia Saraiya, Vanity Fair

 

 

Amy Adams, la actriz de moda que tanto te puede interpretar a Lois Lane en el reboot de la franquicia Superman como meterse en la piel de personajes tan complejos como el de la doctora Louise Banks en La llegada, es la gran protagonista y derrocha talento en cada momento que aparece en pantalla. Todo un acierto de HBO que suma un nuevo miembro del start system de Hollywood a sus producciones, como ya hizo con actores de la talla de Anthony Hopkins, Ed Harris, Woody Harrelson o Matthew McConaughey.

También hay que destacar a la matriarca de la familia y cacique de todo el pueblo, Adora, interpretada por una sensacional Patricia Clarkson, así como a la refrescante Eliza Scanlen, que recuerda a esa femme fatal vestida de adolescente que en su día pudo ser Lilli Simmons (Banshee, True Detective).

 

En definitiva, una serie redonda de ocho episodios con un ritmo pausado y una fotografía excepcional. HBO parece que vuelve a apostar por el género negro de calidad. Tras la emisión de esta magnífica Sharp Objects, ya nos tiene deseando ver la que será la tercera temporada de una de sus series franquicia, True Detective, que parece que volverá a sus orígenes según lo visto con el primer adelanto de la serie y que podremos ver en el 2019. Lo que está claro es que el género negro ha vuelto, y lo ha hecho para quedarse.

 

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Por Sergi Soria Puig

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