OCIO Y VIAJES

Nostalgia por los juegos Arcade

Juegos Arcade 80s

La nostalgia vende. Es algo que se han grabado a fuego grandes empresas de diversos sectores. Y posiblemente películas como Super 8, de J. J. Abrams, o más recientemente series como Stranger Things tienen buena culpa de ello. Y es que estas cintas se enorgullecen de beber directamente y sin tapujos de los grandes blockbusters de los ochenta, que directores como Steven Spielberg elevaron a la categoría de séptimo arte.

 

Comercialmente hablando, los niños que hace no tantos años crecieron viendo esas películas, que correteaban por la calle o gastaban sus pocos ahorros en las máquinas recreativas, ya son mayores y actualmente los principales consumidores de ocio, un target muy codiciado por varios sectores empresariales.

 

 

Esa generación, que últimamente se ha bautizado como “xennial” por estar a caballo entre el descontento de la Generación X que popularizó Winona Ryder con la película Reality Bites (1994) y los primeros millennials, sigue anclada en los recuerdos de una juventud que atesora con cariño.

 

No están tan lejos las tardes en los recreativos con monedas de 25 pesetas en los bolsillos que se invertían en juegos Arcade tan legendarios como el Super Pang o el Tetris. Los recreativos eran lugares de reunión en los que se pasaban largas horas entre marcianos, futbolistas, caballeros o cowboys…

 

 

En el mundo de la moda siempre se repite la máxima de que “Todo vuelve”. Así que no tires esas viejas y horteras chaquetas, porque cuando menos te lo esperes estarán copando los lineales de las firmas de ropa más importantes.

 

 

“La nostalgia está de moda”

 

 

Algunas firmas de ropa, por ejemplo, han recuperado prendas con los logos antiguos de empresas como Fanta, Colacao, Seven Up o Pepsi. Camisetas que antes estaban en un cajón ahora se pueden comprar para darle un toque vintage a nuestro look.

 

 

Asimismo, en el mundo de los videojuegos, grandes firmas como Nintendo, Sega o Atari han decidido rediseñar sus viejos modelos de consola y relanzarlos como consolas vintage, que sirven tanto de adorno como de dispositivo con el que pasar largas horas de entretenimiento.

 

El éxito que tuvo el relanzamiento de la mítica consola Nes de Nintendo –con un menor tamaño que la original y que funciona sin cartuchos (lleva incorporados más de 50 juegos)– fue tan grande que, tras agotarse las existencias en todo el planeta, se decidió lanzar la versión retro de su Super Nes, también con juegos clásicos incorporados como Street Fighter II. Después vino el turno de Atari y de Sega, que hace poco han lanzado al mercado su modelo retro de la Mega Drive, con varios juegos de Sonic como principal reclamo.

 

 

Pero lo de las máquinas recreativas, denominadas técnicamente “Arcades”, es harina de otro costal. Acudir a los recreativos o al bar de turno en el que estuviera el último juego lanzado al mercado, insertar la moneda, hablar con los amigos o hincharse a golosinas o a pipas mientras veías como otros jugaban hasta gastarse todo el dinero…, era todo un clásico.

 

 

“Jugar con estas máquinas suponía todo un ritual”

 

 

Muchas empresas en España ofrecen la oportunidad de recuperar estas grandes máquinas recreativas y llevártelas a casa por unos 800 €. Eso sí, con los juegos que tú quieras y con la carcasa completamente customizada con los colores o vinilos que tu prefieras. ¿Quién no ha soñado alguna vez con tener una máquina recreativa en su casa, con la que poder jugar de forma infinita sin necesidad de comprar más continues con monedas de 25 pesetas?

 

Ahora, la buena noticia es que en imaginCafé, en la zona dedicada a los gamers, puedes jugar las partidas que quieras en dos de esas máquinas retro con cientos de juegos de la época.

 

 

Y ya que estamos nostálgicos, cabe recordar algunos de estos juegos que marcaron a toda una generación, que va desde finales de los setenta y llega hasta mediados de los ochenta. Una generación un tanto perdida en tierra de nadie que no tiene esa desazón de la Generación X ni tampoco el entusiasmo inconsciente de los nuevos millennials. Una generación que conoció cómo era la vida antes de tener internet, que llamaba a sus amigos desde una cabina de teléfono y que tenía toque de queda. Y unos ya no tan jóvenes que han descubierto el gran universo revolucionario que supuso internet y los teléfonos móviles.

 

 

¿Cuál fue la máquina recreativa favorita?

Posiblemente, en un hipotético ranking deberían estar juegos clásicos como Tetris, Super Pang o Pacman (el comecocos de toda la vida), pero también el mencionado Super Street Fighter II, para muchos el mejor videojuego de todos los tiempos, que nunca fue superado, ni siquiera por sus infinitas e innecesarias secuelas.

 

 

Sería injusto no recordar otros muchos juegos, cuyo nombre no se conoció hasta años después y a los que en los recreativos se hacía referencia por el nombre de la experiencia con la que disfrutábamos. Por ejemplo, la máquina del coche (OutRun), la máquina de la moto (Super Hang On), la máquina del frisbee (Windjammers) o la máquina de los vaqueros (Sunset Riders).

 

Tampoco podemos olvidar en este ranking máquinas bautizadas como “pasacalles”, en las que nos liábamos a mamporros por un escenario en línea recta y en dos dimensiones, por el que íbamos avanzando. Entre otros, había títulos tan conocidos como Altered Beast, Los Simpsons, Golden Axe, Las Tortugas Ninja o los clásicos Metal Slug, Cadillacs and Dinosaurs, Ghosts n’ Goblins o Street of Rage.

 

 

Obviamente, el mítico Space Invaders de matar a marcianitos que caían del cielo ha sido uno de los más jugados de la historia, pero también otros tan adictivos como Snow Brothers, Bubble Bobble y su secuela Puzzle Bobble o el gran clásico Arkanoid, con el que había que ir destruyendo el techo desde una pequeña barra que se movía de izquierda a derecha.

 

 

Lo que está claro es que algo tenían estos juegos, con los que incluso hoy en día podemos seguir disfrutando durante horas casi sin darnos cuenta.

 

Así que ya no tienes excusa. Date de alta como imaginer y comienza a disfrutar gratis en imaginCafé de una tarde retro de juegos en sus Arcade machines.

Por Sergi Soria Puig

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